PRAYAGRAJ, INDIA

Maha Kumbh Mela 2025

Hilos visuales de un vasto tapiz espiritual

¿Cómo retratar un encuentro donde millones de identidades individuales se unen por una creencia común, en un lugar donde la delgada línea entre dónde empieza y acaba todo se vuelve difusa e indistinguible, sin centro, ni principio, ni fin?

El Kumbh Mela, el festival religioso más grande del mundo, se ha llevado a cabo en Prayagraj, India, durante seis semanas llenas de polvorientos días y de noches artificialmente encendidas. En 2025, según la astrología hindú, el evento marcará el cierre de un ciclo de 12 años, con un poso astral que lo hace especialmente auspicioso. Además, al ocurrir solo una vez cada 144 años, se eleva al tan ansiado ‘Maha Kumbh’ , el grande de los grandes para muchos.

Esta vasta declaración espiritual permanece coherente a pesar de las numerosas prácticas y creencias que coexisten y se entrelazan al mismo tiempo. Pero capturar la abrumadora escala y el bullicio del evento ha sido como intentar sorber y soplar al mismo tiempo de una taza de chai ardiendo, llena de sadhus y cenizas; también de hijras y saris, de peregrinos y devoción. De devenires de masas, de teorías del caos sin resolver. Y de omnipresente polvo, que lo bañaba todo, cual agua sagrada a cada devoto.

Mi ensayo fotográfico, distante de los momentos de éxtasis letárgico, es una reivindicación de esas pausas liminales que suceden sin esfuerzo entre evento y evento. Se desconoce dónde comienzan o terminan, pero la sabiduría planetaria les susurra que forman parte de algo más grande que ellas, algo con espíritu propio. No ocurre nada en particular, pero son puntadas vitales en el tapiz del festival, ayudando a que tenga sentido y textura para sí mismo, si no para nosotros, y permitiendo al espectador mantenerse a flote sin ser consumido por su magnitud kilométrica.