Bienvenida seas, querida persona que mira

Como en todas las buenas inauguraciones, creo necesaria —y conveniente— una pequeña presentación acerca de cómo una servidora entiende y vive su affair con la fotografía.

Y qué mejor forma de hacerlo que compartiendo contigo estos 10 consejos, para no abrumarte de buenas a primeras. Quién sabe, quizás puedan resultarte de utilidad en algún momento. En mi caso, los he hecho míos, me funcionan y año tras año se van ampliando y puliendo.

Recuerda que no hay verdades absolutas; busca la tuya a través de tu propia experiencia. Cuantas más veces te preguntes ¿por qué?, más capaz serás de construir tu sistema de creencias y ejecución, único e individual, sin seguir a las masas ciegamente.

  1. Haz fotos para ti, por el puro placer de darte permiso para experimentar, para satisfacer tu mundo interior, para ser feliz. No para complacer a los demás. Los trending topics son eso mismo, tendencias temporales y los likes y los followers, los mayores tiranos del mundo mundial que pueden arruinar al creador/a que llevas dentro.
  2. Es fundamental estudiar a los grandes fotógrafos y sus obras: ilústrate, aprécialas, admíralas y después, mind your own business. Con todas esas herramientas en mente, llévalas a tu campo y fotografía aquello que eres: haz fotos que nadie más puede hacer, excepto tú.
  3. No necesitas la mejor cámara de todas para salir a fotografiar porque esto no te asegura: uno, que vayas a hacer un fotón, ni dos, que vayas a ser un mejor fotógrafo/a. Utiliza la que tienes, siéntete cómodo/a con ella, ámala, domínala y sácale todo el potencial. Ese es el elemento diferenciador que va a empujarte a salir con más o menos frecuencia. Piensa que las cámaras de gama baja que hay actualmente en el mercado son sobradamente mejores que las que usaban los grandes fotógrafos por aquel entonces.
  4. Sal con actitud positiva. Estarás más receptivo/a y sensible a todo lo que puede llegar a acontecer a tu alrededor. Una vez en escena, disfruta del proceso, sé amigo/a de la paciencia, haz más caso a tu curiosidad (sí sí, a los instintos de tus tripas) y toma las archiconocidas reglas como un punto de partida, no para esclavizarte. La fotografía es creatividad antes que ciencia.
  5. No compruebes tus fotos al instante. Estás perdiendo momentos de oro que te van a sacar del flow en el que habías entrado y en el que tanto nos cuesta encontrar a veces.
  6. Cuando veas una persona o escena interesante que resuene contigo, no te olvides de aplicar la ética porque la honra de todas las personas es infinitamente más importante que cualquier fotografía que se pueda hacer. Y en el caso de las personas, busca el contacto visual, sonríe , busca su consentimiento (ya sea previo, consiguiente o subsecuente) y da las gracias. Nunca está de más disponer de tiempo para establecer una interacción humana más allá de ese instante.
  7. No te escondas cuando hagas fotos. No estás haciendo nada malo (ojo, siempre y cuando te ciñas a la normativa y leyes vigentes acerca del Derecho al Honor y a la Propia Imagen de cada país). Si alguien pregunta qué estás haciendo, sé natural y explica que eres una persona que hace fotos de las cosas del mundo que te llaman la atención y que disfrutas muchísimo con ello. Y sonríe. Mucho. Hasta que te duela.
  8. Las críticas incomodan, duelen y pellizcan el ego, aunque son las que nos empujan a seguir evolucionando. Pide consejo a aquellas personas en las que valores su criterio.
  9. Nunca, nunca, nunca dejes de aprender, de ser curioso/a y explorar diferentes áreas y contextos fuera de esa etiqueta de fotografía en la que te sientes tan cómodo/a. No te limites a ti mismo/a e investiga qué es lo que puedes aprender de esos nuevos caminos.
  10. Y como decía Séneca, “la suerte es cuando la preparación se encuentra con la oportunidad”. Así que sal a entrenar tu mirada fotográfica y a jugar al patio del mundo. Escenas cotidianas increíblemente extraordinarias te están esperando.

Empezamos 🙂

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